Translate

jueves, 7 de marzo de 2013

PARTIR LA TORTA PASÓ DE MODA



Las tortas blancas y gigantes, de varios pisos, de las que sale una tajada para cada invitado, están pasadas de moda. Lo dicen grandes chefs pasteleros, como Jordi Roca, del galardonado restaurante Celler de Can Roca, en España: "(En las bodas) se ha pasado del pastel grande a una presentación más o menos simbólica, que tenga que ver con los novios o el lugar. Se busca originalidad".
La mesa de postres pequeños, a veces flanqueada por esculturas de chocolate, es la nueva protagonista de las fiestas. "Se está presentando un cambio de formas en la pastelería -dice el chef Hobany Velazco, al frente de la pastelería bogotana que lleva su nombre-. En las bodas piden una torta no muy grande, para el que quiera, y una mesa llena de postrecitos". Dentro de estas porciones personales, la estrella es el cupcake (magdalena), del que Velazco no es amigo, por su alto contenido de margarina. Por eso, prefiere sugerir postres de diferentes texturas y formas en vasitos unitarios: "Son más prácticos. No dejan el desorden que queda al partir la torta y permiten más variedad de sabores". Mark Rausch, de Rausch Pâtissier, está en la misma onda: "Muchos petit-fours (bocaditos), en vasitos, ofrecen experiencias diferentes. Calculamos entre tres y cinco postres miniatura por persona".
El giro hacia los postres viene de la mano con la idea de acompañarlos con café: "Se está poniendo de moda poner una máquina de expreso y tener un barista que, en el momento del postre, ofrezca café, capuchino o expreso a los invitados", agrega Rausch.
Las novedades en la pastelería no solo tocan el tamaño, sino también las recetas. "Ha bajado el azúcar -cuenta Velazco-. Hace unos años, se hacía una crema chantillí con 250 gramos de azúcar por litro de crema; ahora se hace con 150. El efecto es que los sabores de los ingredientes se sienten más. La pastelería no es azúcar, así como la cocina no es sal, aunque sea fundamental".
Además, se buscan nuevas mezclas con los ingredientes de siempre. "En Europa están de moda los sabores banano-maracuyá y coco-limón. Están buscando sabores exóticos y con carácter, como el de uchuva-melocotón", afirma Velazco. Según él, los comensales ya entienden que un mousse no es gelatina y que hay muchas otras texturas; por ejemplo, que no es lo mismo un esponjado que un cremoso. Por eso, este pastelero ofrece productos cuyas estructuras mezclan varias consistencias. "Una torta está hecha para que la cuchara pase por todas sus capas, para saborear y apreciar todo el conjunto", concluye.
La influencia italiana de H. Velazco a pesar de la tendencia, el pastelero sigue trabajando las tortas.

Tomado de :  http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-4688843  ( 07 de Marzo de 2013)

No hay comentarios: